Por: Erika Salinas
Iniciaba el año 2016. Como cada semana se realizaba el programa de radio Ser Mujer Construyendo Igualdad; en esta ocasión me acompañó Isabel Dircio Chautla, representante de la organización Zihuame Xotlametzin, quien acudió desde el municipio de Chilapa a las instalaciones de Radio y Televisión de Guerrero en Acapulco y compartimos un amplia charla sobre feminismo comunitario.
Iniciamos reflexionando sobre cómo el feminismo para muchas personas, es causa de temor o incomodidad, casi siempre por desconocimiento, pero sobre todo, porque desafía estructuras que históricamente han colocado a las mujeres en un lugar de rezago, discriminación y marginación; el feminismo es una corriente ideológica y un movimiento social y cultural, que busca la igualdad entre mujeres y hombres.
En este diálogo con Isabel Dircio, reflexionamos que el feminismo ha sido un proceso histórico, cultural y político que ha transformado la vida de las mujeres y de los hombres, pues cuestiona la desigualdad como producto de una construcción histórica que negó a las mujeres el acceso a la educación, al trabajo remunerado, al poder político y la propiedad, a tener derechos y ser consideradas como personas de igual valor que los hombres; así también cómo es que el sistema patriarcal ha impuesto y naturalizado los mandatos y el poder de los hombres sobre las mujeres; el feminismo, rompe con esa lógica; cuestiona ese “orden natural” de las cosas y brinda una visión nueva; como lo compartió Isabel, “el feminismo nace precisamente porque hay desigualdad, si realmente hubiera equidad, no existiría la necesidad de levantar la voz… La humanidad en general y sobre todo los hombres no han comprendido que en este espacio coincidimos hombres y mujeres y que estar en condiciones diferentes no quiere decir que tengamos que vivir en inequidad, ellos ya tienen su posición y por otra parte las mujeres, que algunas veces se atreven a levantar la voz, a decir, a pensar más allá; a cuestionar por qué están subordinadas, por qué el hombre es el que siempre da la orden de mando sin que se cuestione aún cuando esa orden, aún cuando lo que ellos digan afecte a nuestra persona, nos afecta como mujeres y afecte a nuestros hijos también.”
Isabel nos compartió que, en la experiencia de las comunidades, es muy importante la organización y la visión de mujeres y hombres dentro de los proyectos de desarrollo, porque “para los hombres, son prioridad los proyectos para solicitar fertilizante, la maquinaria, las obras grandes, cuando para las mujeres es importante trabajar para ellas y tener beneficios para sus familias; y aunque sus proyectos puedan ser considerados más pequeños o más cortos por ejemplo,un molino de nixtamal ó una tienda en su comunidad si es que no hay, porque ellas ven sus necesidades, si no hay tiendas cerca, ellas son las que tienen que ir a comprar a otra comunidad; son necesidades que las mujeres tienen y que los hombres no lo ven y que minimizan; ellas hacen cosas en su casa, elaboran alimentos, atienden a los niños, para ellas es importante que la casa se pueda abastecer con todo lo que se necesita, son cosas que ellos minimizan pero que si no se toma en cuenta, ellos tampoco tendrían alimento”.
Esta experiencia implica que se reconozca lo fundamental de visibilizar que las prioridades de las mujeres no son inferiores, sino distintas, pero igual de importantes, por ello, ha sido necesario el impulso para que las mujeres deben estar presentes en todos los espacios, con el poder de decisión y con la oportunidad de aportar su visión, donde se tenga la posibilidad de construir desde la igualdad, el respeto y reconocimiento mutuo; y que dentro de la sociedad, se valore tanto la producción como el cuidado, lo público y lo privado.
Isabel expresó que muchas mujeres han sido feministas sin nombrarlo y se considera afortunada por tener una mamá feminista, ya que a ella le dió la visión desde pequeña, de que niñas y niños son iguales; así como el poder de expresar alguna inconformidad, “se trata de poder decir las cosas cuando te están afectando, que una mujer hable y diga lo que piensa acerca de lo que le gusta o no, el sistema patriarcal dicta que las mujeres deben permanecer calladas”. Isabel parafraseó a Simone de Beauvoir, en el contexto de las discusiones después de la publicación de El segundo sexo, donde los hombres deseestimaban sus argumentos con frases como “eso lo dices porque eres mujer” y ella contestaba, “No, yo digo eso porque es verdad”, lo que ayuda a comprender la importancia de defender y expresar nuestra voz, ideas y opiniones.
Además, compartimos sobre la construcción social de la desigualdad a partir de nuestros cuerpos, donde han sido impuestos los roles y estereotipos que definen cómo deben pensar y actuar las mujeres, muchas de las críticas al feminismo surgen del cuestionamiento a los roles tradicionales y cuando las mujeres deciden ya no cumplir con los mandatos de género se les acusa de no ser “verdaderas mujeres”, esto refuerza que, en muchos espacios aún se sostiene la idea de que servir al hombre define la identidad de las mujeres. Isabel expresó, “qué es lo que dicen de las que luchan por este movimiento de igualdad pues que somos lesbianas, revoltosas, malas mujeres, necias, feas, hasta que ni siquiera somos mujeres… Lo que peleamos en este espacio es decidir lo que queremos hacer las mujeres desde nuestro concepto como seres humanos, no desde lo que nos digan otras personas y que nos impongan, es que cada quien haga su revolución individual”.
No podíamos dejar de mencionar, las afectaciones a la salud de las mujeres debido a los mandatos sociales y la violencia; cuántas están enfermas en las comunidades por dar prioridad a las necesidades de los demás, antes que atender las suyas, Isabel me compartió una experiencia interesante de una reunión que tuvo en una comunidad de Ahuacuotzingo, se habló sobre feminismo y se comentaba que aún hay mujeres que no comen si el hombre no llega, lo esperan para comer juntos y servirles la comida; cuando la mujer ya comió, el esposo se enoja y le reclama por no haber esperado. Una compañera compartió que ella no hacía eso porque su abuelita le enseñó que hay formas de cuidarse, decía que mientras estaban en la cocina podían empezar por ellas mismas, comerse las primeras tortillas, para tener fuerzas y seguir trabajando. En general, el feminismo se trata del autocuidado y de que las mujeres ejerzan autonomía y soberanía sobre su cuerpo y su salud.
Desde la organización Zihuame Xotlametzin, se han realizado diversas actividades, donde se genera en las mujeres mayor conciencia de su valor; que no hay inferioridad ni superioridad, pero que si existen diferencias, las cuales no son motivo para naturalizar la desigualdad; Isabel habla del feminismo como una forma de mirarse, cuestionarse y atreverse a tener sus propias ideas; que las mujeres tienen voz, que pueden opinar, poner sus necesidades primero sin que sean cuestionadas.
Esta charla con Isabel me reafirmó lo que años atrás yo había entendido como un proceso que me había cambiado la vida, fue un antes y un después del feminismo y por eso son tan importantes los espacios organizativos feministas ya que buscan transformar las estructuras de poder, generar redes o acompañamiento; en lo general, las mujeres aprendemos a través del intercambio de experiencias, pero sobre todo se trata de generar mayor conciencia sobre nuestra libertad y derechos.
Han pasado varios años, cuando realicé esta entrevista con Isabel Dircio, muchos piensan que la vida de las mujeres es mucho mejor ahora y que se ha avanzado, sin embargo, la historia nos dice, que no ha habido ninguna concesión, las mujeres continúan luchando para ser reconocidas como iguales ante los hombres, con los mismos derechos y dignidad.
